Seguridad en la práctica de la caza

Desgraciadamente es habitual leer o enterarnos que ha sucedido un accidente de caza en
el transcurso de una jornada cinegética tanto en la caza mayor como en la menor por el
disparo de un arma. Muchos se podrían evitar, es mas diría que la mayoría de ellos si
fuésemos más responsables, prudentes y consecuentes con lo que tenemos en las manos
“un arma”.
Es cierto que en el territorio nacional todos los fines de semana, e incluso entre semana
somos muchos los cazadores que salimos a practicar esta maravillosa afición. También
es cierto que el porcentaje de accidentes es muy bajo en relación con lo expresado
anteriormente, pero tenemos que intentar entre todos llegar a reducir en lo máximo
posible que esto no siga sucediendo.
Hemos tenido alguna temporada con una treintena de fallecidos y esto debería de
hacernos recapacitar muy seriamente como actuamos y donde disparamos.
Pero también como cazador diré que sin conocer las causas por las que han sucedido
estos desgraciados accidentes, lo primero que se me viene a la cabeza es que se ha
cometido una grave imprudencia por parte de alguno de los implicados en el accidentes,
solo en un porcentaje muy pequeño estos accidentes son por un cumulo de
circunstancias de mala suerte.
Organizadores de caza, gestores, propietarios de cotos, presidentes de sociedades de
cazadores, etc. cada vez que se va a celebrar una batida, ojeo montería etc. dan unas
instrucciones de obligado cumplimiento en materia de seguridad y prevención para
evitar accidentes las cuales todos deberíamos prestar atención, pero parece ser que sigue
habiendo un porcentaje de señores que esto se lo toma a broma.
Entre todos los que cumplimos las normas de seguridad, debemos recriminar las malas
prácticas a aquellos que se toman la caza a la ligera, tanto en caza menor pero muy
especialmente en la caza mayor ya que como sabéis la mayoría, el proyectil de un
cartucho de caza mayor vuela a distancias y velocidades sorprendentes.
Aunque no sea obligatorio de momento en Andalucía, algunos accidentes se evitarían
utilizando prendas de color amarillo o naranja fosforescente. Las animales no lo
distingue y los demás participantes en la jornada de caza verán perfectamente nuestra
ubicación.
Si esto sirve para evitar un solo accidente, uno solo, ya ha valido la pena aportar este
pequeño grano de arena para evitar y erradicar esta lacra de nuestras sierras.
Yo particularmente utilizo alguna de estas prendas, cuando ocupo un puesto o incluso
cuando voy a marcar las reses si ese dia he tenido la fortuna de cobrar alguna, y
personalmente os aconsejo que las utilicéis por vuestra propia seguridad.
Por favor, tenga en todo momento presente dónde va a morir el disparo. Evite los
disparos donde la bala se pueda dar por perdida porque al final siempre cae.
No dispare sobre bultos o movimientos no identificables y tenga siempre presente que el
mejor trofeo no compensa el disgusto de un accidente. Todos los años tiene que ocurrir
alguna desgracia y son TODAS evitables. Pongamos nuestro grano de arena.
J.L. Varona.

 

Jose Luis Varona

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3 Nov, 2018

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