Confesión de la mujer de un cazador en apuros

Con la expectación y la curiosidad de descubrir algo nuevo, así estaba yo.

 

Ajena a todo lo relacionado al mundo de la caza, yo llevaba mi vida como una auténtica  urbanita más: asfalto, compras, pubs, música… Los animales más cotidianos eran perros, gatos y caballos, en calles y casas de amigos;  los tonos verdes y marrones eran estampados de prendas acumuladas en las tiendas porque “no favorecen”; el madrugar era para estudiar, coger avión o trabajar… Hasta que de buenas a primeras noto ciertos comportamientos extraños en mí, habían entrado a mi vida nuevos animales, el verde y marrón conformaban mi vestimenta y el madrugar era para salir al campo.

Así empecé a notar la transformación de la urbe al monte.

 

Podría contar mil anécdotas al estilo Alfredo Landa en New York,  a la inversa, pero me quedo con una que resume ella solita a todas.

 

Os pongo en situación :

Verano (lo que supone para las chicas que los zapatos más cerrados que tenemos son las zapatillas de esparto).

Yo,en la playa (lo más abrigado un vaquero y si acaso jersey fino)

Año más caluroso.

Mi chico en su ciudad.

 

Suena el teléfono, y empieza la aventura. ¡¡Nos vamos de aguardo!!

Para los ajenos a esta práctica, como yo, me  sonaba a aventura, adrenalina, motor… (no sé por qué, debe de ser que mi imaginación a veces me la juega).

Te recojo a tal hora, nos vamos al campo.

 

Me recogió y, al verme,  la cara se le puso como, para que os hagáis una idea, al personaje Sid de Ice Age. No entendía nada… Y ya llegué a la conclusión de que lo mismo sería la camiseta de lunares y las bambas rojas… Minutos más tarde mis sospechas se confirmaron.

 

Solucionamos el primer obstáculo.

 

Nos ponemos de aguardo.

Indicaciones: no te muevas nada, no mires, no hables, no móvil, no respires…. ¿pero dónde ha quedado la aventura, la adrenalina, el motor…? Bueno ejerzamos de  momia.

Nada más llegar al sitio, tapada hasta los ojos (para que los animales no vean mis lunares), analizo el terreno… Estoy sentada en mitad del campo, hay paz, calma… No es tan grave, diviso las vistas, me relajo y pienso que todo irá genial, como un retiro espiritual.

Un minuto sentada y empezaron los problemas, visitas con las que no contaba, señores, no contaba con que me entrarían ganas de hacer pis!!! ¿Cómo le digo yo, después de las advertencias, que dentro de poco tendré que ir al baño? ¡¡imposible!! no podía, después de mi primer obstáculo, era imposible.

Dicen que la mente es poderosa, y tánto, le pedí a ella y a todos los santos del cielo que, por favor, las ganas se me fueran… y a los 10 padrenuestros y avemarías, parece que desaparecieron… Bien, María, bien, ya queda menos, vamos a disfrutar de esto.

Zzzzz zzzzz zzzzz, por mis ojos, ¡¡¡no me lo puedo creer!!! ¿¿Mosquitos??… y no me puedo mover!??.. con el brazo pegado al cuerpo y solo levantando la muñeca estilo playmobil, lo intentaba echar… Y así me dieron las cerca de 4h. que estuvimos puestos.

Con mi inocencia, le digo: “me he portado genial ¿verdad?”

Mirada asesina: “no te has podido mover mas, María, justo cuando levantaste la mano, el guarro se fue”.

Me hundí en la miseria.

 

Si , obviamente, no he vuelto a ponerme de aguardo!

 

He de decir que ha sido la única experiencia algo más traumática, todo lo demás ha sido un gran descubrimiento. Tengo la suerte de tener al lado a una de las personas que mejor me puede enseñar esta afición, un gran apasionado de los animales, del campo, y un gran aficionado a la caza y respetuoso de la misma.

Eso sí, intentar que dos cazadores no se unan mas de 5 minutos, y si lo hacen, buscar alternativas sociales, ahí se acabo tu presencia para ellos, jajajja!

 

Os animo a todas las mujeres/amigas/novias a que vayáis y os dejéis llevar… Disfrutad de los cazadores, de su forma de entender el campo, el amor y respeto al mismo, y de los jaleos post- que nadie lo cuenta, pero es superdivertido!

 

Aparte de los madrugones de las épocas en las que se disfruta esta afición, (que es casi todo el año), cuando no es corzo, es jabalíes, cuando no berrea, cuando no palomas o tórtolas… es tanta la pasión y entusiasmo con la que lo viven , que es imposible no querer conocerla!

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Mariquilla Garpe

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